importante pero no el libro completo. Lo tomo de la mano y vamos caminando a la salida. En cierto momento lo detengo, lo abrazo y le doy un beso largo, mientras mis viejos y mi hermano miran. Seguimos caminando hacia el auto. El viaje hasta su casa es en completo silencio. Siento que los dos somos una misma persona y que estamos sintiendo lo mismo, unidos por algún tipo de lazo telepático. Cualquier cosa que hubiéramos dicho no iba a tener sentido. Llegamos a su casa, me abraza, me mira con esos ojos (esos ojos) y me besa con cara agridulce. Saluda a mi mamá, sale, abre la puerta de su casa y entra. Cierra la puerta y desaparece, y yo me quedo solo en el auto y empiezo a llorar. Mi vieja me abraza preocupada pero tiene la delicadeza de no decir nada. El viaje de regreso también es silencioso. Yo veo todo como a través de una bruma, sin poder enfocar. Salgo del auto y subo a mi habitación, ciego y sin saludar. Cierro la puerta. Miro a mi alrededor y cada cosa que veo me hace acordar a todo lo que había pasado, me hace acordar a él. Me tiro en mi cama, que todavía tenía su olor, nuestro olor, y me abrazo, queriendo calmar un poco ese dolor y angustia que tengo. Abrazo mi almohada, y recuerdo el fin de semana y sueño con mi futuro a su lado. Le mando mensajes y me responde. Él está tan agridulce como yo. "Nos vemos mañana, Lauti, te amo". "Nos vemos mañana, Benji, yo te amo más y gracias por todo". Y yo no sé si me largo a llorar de felicidad o de tristeza porque no está en este momento a mi lado. Prefiero pensar que es porque al fin encontré el sentido de mi vida. FIN